Un tablero para estar juntos
Los espacios de la escuela dan forma a la aventura. El tablero y las piezas hacen visible el recorrido del grupo y dan a cada niño y niña un lugar en la experiencia.
Pequeños Gestos
Alrededor de un tablero, más cerca unos de otros
Hay conversaciones que empiezan mejor jugando. Pequenos Gestos combina un juego de mesa y una aplicación digital para explorar la empatía, la inclusión y la vida en grupo.
Conocer el proyectoDe 4 a 12 años · Con una persona adulta cerca



Lo mejor de ambos mundos
El encuentro tiene lugar en la mesa. La tecnología ayuda a abrir la conversación. Los niños y las niñas escuchan, comparten ideas y buscan juntos una respuesta a situaciones cercanas a su día a día.

Los espacios de la escuela dan forma a la aventura. El tablero y las piezas hacen visible el recorrido del grupo y dan a cada niño y niña un lugar en la experiencia.
En el ordenador, la tableta o el móvil, la aplicación presenta situaciones y ofrece apoyo a la persona adulta para orientar la conversación. La pantalla es un punto de partida para el encuentro entre niños y niñas.

Pequeños gestos que se practican
El juego ofrece oportunidades para practicar estas habilidades. Cada conversación puede seguir un camino diferente, al ritmo del grupo.

Escuchar una idea hasta el final, esperar el turno y descubrir que hay más de una perspectiva.
Reconocer emociones y pensar en lo que una persona puede necesitar, sin obligarla a hablar de sí misma.
Construir soluciones en conjunto, respetar las diferencias e incluir sin presionar.
Pensar en respuestas seguras y reconocer las situaciones en las que hace falta acudir a una persona adulta de confianza.
Una situación. Muchas formas de cuidar.
Sofía se quedó sola mientras los demás jugaban.
¿Cómo podría sentirse? ¿Qué podemos hacer?
Una pequeña historia abre una conversación importante. El grupo puede escuchar otras ideas, imaginar cómo acercarse y descubrir un gesto que marque la diferencia.

Crecer también cambia la conversación
Las edades son orientativas. La persona adulta elige el modo teniendo en cuenta la madurez, las necesidades y la familiaridad del grupo con el juego.

4–5 años
Las primeras conversaciones sobre emociones y pequeños gestos, con un acompañamiento cercano y situaciones sencillas.

6–10 años
Tiempo para escuchar, compartir perspectivas y encontrar soluciones en conjunto, sin presión de tiempo.

8–12 años
Para grupos que ya conocen el juego, con situaciones más complejas y una dinámica con tiempo limitado.
Al lado de quienes educan

La persona adulta acompaña, hace preguntas y ayuda a dar sentido a las propuestas. Los niños y las niñas pueden hablar de los personajes; no necesitan contar experiencias personales.
¿Llevamos esta conversación a tu escuela?
Cuéntanos un poco sobre tu escuela y el grupo. Hablemos de cómo llevar el proyecto hasta vosotros.
